Hola. Me llamo Francis, y soy un adicto

galton

—Hola. Me llamo Francis y soy un adicto.

—¡Bienvenido, Francis!

—Mi adicción son las estadísticas. Cuando veo algo que se puede contar, lo tengo que contar.

—¡Te entendemos, Francis!
—Lo peor es cuando me preguntan algo que se pueda responder con una estadística. Por ejemplo, el otro día Lady Ashcroft me pidió si creía que las propiedades de la Iglesia Católica que fueron expropiadas en tiempos de Enrique VIII estaban malditas. Según me contó, suele pasar que cuando alguien compra una de estas propiedades, su primogénito muera antes de poder heredarla, lo que ya ha supuesto la desaparición de varios linajes familiares. Yo nunca había oído hablar de esa superstición, pero según parece, está muy extendida entre los católicos. Naturalmente, no pude resistir la tentación de recoger unos cuantos datos y analizarlos para poder responder a Lady Ashcroft. Así que, con la ayuda del Reverendo Harvey Bloom, un anticuario experto en transmisiones de propiedades, recogí información sobre los sucesivos dueños de 245 propiedades entre los años 1800 y 1900.
—¿Y qué encontraste, Francis?
Imatge

—En primer lugar, calculé el porcentaje de dueños de cada tipo de propiedad que han sido primogénitos, y son muy parecidos: en los dos casos un poco más de la mitad de las transmisiones de la propiedad han sido por herencia al primer hijo. Por lo tanto, no hay más defunciones prematuras entre los primogénitos de los dueños de propiedades expropiadas.

Imatge

» A continuación, calculé la duración media de la titularidad de los dueños de cada tipo de propiedad, y tampoco encontré diferencia. Por lo tanto, no hay evidencia de que los amos de propiedades expropiadas disfruten menos tiempo de sus propiedades.
»En resumen, estos números tendrían que convencer incluso al más crédulo que la maldición no existe.
—¡Qué descanso, Francis!
Imatge

—Para ser honestos, sí que detecté una anomalía curiosa. Las propiedades expropiadas se transmiten más a menudo por venta que las no expropiadas. Pero creo que hay una explicación plausible para este hecho queno tiene nada que ver con maldiciones. Las abadías y conventos no tienen una distribución de habitaciones conveniente para vivir, y suelen estar construidos en lugares poco salubres. Por otro lado, su romanticismo los hace muy atractivos. Así que cuando alguien hereda una de estas propiedades, si no se siente ligado emocionalmente a ella y sabe lo incómoda que es, es muy normal que esté dispuesto a venderla a alguien que esté dispuesto a pagar por un lugar pintoresco para vivir o pasar las vacaciones.

» Pero esto es pura especulación, lo tendría que investigar más. (Duda) Sí, sí que lo tendría que hacer. (Saca el móvil, marca y se lo pone a la oreja. Al público) Perdonadme. (Al móvil, mientras sale, va bajando el tono de voz) ¿Reverendo Bloom? Hola, soy Francis Galton.  Vuelvo a necesitar sus conocimientos. ¿Se acuerda del tema de las propiedades expropiadas? Pues he pensado que…

—¡Adiós, Francis! ¡Te queremos, Francis!

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s